Mi papá

Dormía siete u ocho horas no más. Se levantaba muy temprano y cumplía, religiosamente, con el baño diario, la afeitada y perfumada. En una época caminó por las mañanas junto a mi mamá. Entonces, íbamos siguiendo sus pasos una de mis hermanas y yo. No conversaba mientras lo hacía, mantenía firme la respiración y apuraba su paso, irremediablemente, para nosotras.

Almorzaba todos los días a la misma hora, yo, por mi parte, no lo he logrado aún. Comía con gusto un trozo de carne, le gustaba el caldo del sancochado, apreciaba unos buenos tallarines y un buen asado. Entre los platos que hubiera preparado hasta hoy, deben estar esos ‘riñoncitos al vino’ que nunca probé. La cocina pudo ser su pasión, como el jardín o la lectura.

No imagino un cajón desordenado de mi papá. No sé si era porque mi madre también compartía esa meticulosidad. La historia es que jamás abrió un cajón y se caían las medias o explotaban las camisas. Era ordenado al máximo, demasiado, a veces…

El día que él partió el sol era insoportable, casi como hoy. No sé si grabamos ese calor o si el registro de los hechos ha permanecido imborrable entre nosotros. Él partió cuando todos estuvimos juntos. Eligió el día, uno igualito a éste. Quiso tenernos cerca a mamá, queriéndola. No pudo ser mejor el momento de la despedida, por más de que los llantos nos ahogaron y no permitieron pensar, decir o simplemente, estar. Nada fue mejor que estar juntos.

Ayer recé por un hombre que no tuvo ese instante para despedirse de sus hijos, y sus pequeños no lograban entender la dimensión de no tenerlo más. Creo que en eso, cuando uno queda huérfano, es igual. Ninguno de nosotros logra entender, aún, algunas ecuaciones, del  porqué tú no estás. Y no importa en este tema si sabemos que fue mejor, que estás en paz y que la enfermedad terminó. Es el hecho de no haber dicho, las veces que pudimos, cuánta falta nos hacías.

La idea es ahora cantar, cuando cocines junto a uno de nosotros. Recordar la letra de algún bolero, buscarlo en Youtube si fuera necesario, buscar las palabras escondidas en los crucigramas o armar las veces que podamos rompecabezas inacabables. Dedicarse a escribir, a cocer, a dibujar, a caminar, a estudiar, a atender a los hijos, a buscar los espacios para verlos crecer cerca, a conversar, a decir y a estar…mientras duremos, mientras estemos aquí.

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2 respuestas a Mi papá

  1. melaniafermi dijo:

    ahora nos toca cantar y también bailar sus canciones y de pasadita contarle a los chibolos que esas eran las canciones del abuelo, para que aprendan a quererlas como lo hacemos nosotras.que gusto que te hayas animado a escribir. que gusto poder leerte.

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