Mis hijos

Mis hijos ¿qué les he escrito?

Un día Andrés se paseaba por un amplio patio y se detenía frente a  una pared, calladito. Yo no entendía qué eran todas esas vueltas en las que se quedaba de espaldas hacia donde yo estaba. Atiné a levantarme y a rodear sus pasos hasta la pared más cercana. Escuché que cuando sacaba el bracito salía junto con él un ruido como de serpiente sssssss y luego volvía a correr. Pensé, entonces, en sentarme de nuevo y él corrió hacia mí, me dio uno de esos abrazos que solo un hijo sabe dar y me dijo: mami, ¿te gusta que yo sea el hombre araña? Y yo sentí que el chocolate se derretía y mi corazón no hizo otra cosa que abrazarlo y decirle que cómo no, que él era mi héroe.

Andrés ahora me lleva más de una cabeza. Conversa sobre chicas, política y temas filosóficos. Cuando caminamos por el parque se entretiene con mi cintura y lo linda que es la vida, así, a pasos agigantados ha crecido…(mayo 2007)

Ayer Ale y yo nos pintamos las uñas… ¿Qué hay más delicioso que ser una la  manicurista de la otra? Con mi hija he compartido la mar de situaciones… la peluquería ha sido uno de los placeres más entrañables…Ir a cortarnos el pelo, conversar de vestidos, de ropa…de trapos…sí pues, un par de mujeres al final, llenas de curiosidades y engreimientos… Ayer también hablamos de Conversación en la catedral…de por qué todo adolescente debe leerla antes de terminar el colegio… le gusta la novela, la releo con sus ojos y sus versiones…Ayer, además, estaba preocupada por lo que estábamos pasando en casa, no faltan problemas, por su viaje de promoción, por su futuro…Ale tiene un corazón enorme, de un tamaño inmenso y lleno de caramelo…tiene los ojos verdes más brillantes del mundo…de hecho uno se enamora de su risa y de su mirada…(abril 2009)

Hoy me decidí a escribir de nuevo. En realidad llevo años haciéndolo y no me convence ninguna rutina o disciplina existente. He hecho muchos esfuerzos por concentrarme en un producto, he perdido borradores y hasta archivos. Llegué a creer que la escritura se había convertido en una maldición hasta hoy.

Comencé a imaginar tu cuerpo, el color de tus ojos, tu nombre…ese universo reducía a nada mis prejuicios sobre cómo estaba cambiando mi cuerpo, sobre mi piel, sobre los tratamientos posibles para las manchas, sobre el atractivo que he perdido…no sabes…todo eso me atormenta en una medida inimaginable. No importa. Lo que pasa es que en este estado- el de gravidez- el resto ha dejado de tener importancia. Ahora me fijo en el desenlace de mis piernas, en el grosor del trozo de carne, en la dieta que mejor me acomode.

Y es que pedacito, quise ser mamá…sin estar al tanto de las demás preocupaciones. Quise recibirte y simular que todo estaría controlado (engaño de los adultos). Solo me detiene pensar en tus ojos. Creer que un día, tú también, tomarás un café a mi lado y conversaremos del aroma y sabor profundo, de lo bien que le hace a la casa el olor del café. Daremos vueltas de la mano por algún parque, tú de mi mano, yo de la tuya… (junio 2008)

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