Sobre tú y yo…sobre la vigencia del amor

Sobre tú y yo

 

En verdad sería lindo frente al mar…con nuestro hijo, con mis hijos y nadie más… por qué… porque creo que ellos son los primeros que estarían a nuestro lado…que nos cuidan, que se ríen de mis ataques de engreimiento, que saben (también el pequeño Giacomo), que hay un amor inmenso como el mar que nos rodea… Sólo mirar el mar con ellos me aseguraría que el resto no importe, que tengo las razones para luchar, para sentirme bien, para querer…

 

Te he dicho más  de una vez: Mi vida contigo tiene sentido, el mejor de ellos…y quizás, justo lo que nos está pasando ahora, puede ser el punto que mejor defina lo que hemos construido. No hay nada mejor que caminar contigo de la mano, que pasear por el parque y escucharte hablar del futuro, de aquello incierto, de aquello que quieres tener controlado, de convertir nuestras vidas en las de superhéroes capaces de enfrentar batallas y tormentas. Nada de lo que venga podemos tener bajo control…solo sé que mientras mejor expliquemos qué nos hace bien y qué no, estaremos a salvo, realmente a salvo.

 

Lo otro es pensar qué tanto podrían estar los otros con nosotros. Todos tienen mucho que hacer, todos están en medio de mil obligaciones… Tu hermana y madre, mis hermanos y mi mamá…no sé… qué tanto pensarán en nosotros, quizás lleguen a decir que no estamos listos, que por qué hacerlo, que no hay necesidad, que así estamos bien… y además, podrían pensar en el resto de las dos familias que es inmenso y que ni sé qué tanto sentirán lo que sentimos… Lo otro, además de todo esto, es celebrar…y lo haría contigo. El lugar, Roma… donde puedo leerte mejor…¿me vas a decir por qué leer?…es una forma de decir, de comprenderte mejor… podría entender tus gestos, tus risas, tus palabras y palabrotas…podría, además, llevarte por algunas calles con las que he soñado, entrar a algunos museos y ver pintadas muchas imágenes que recrearían mil veces más nuestras vidas…y así viviríamos siete veces más de los que Dios ha planeado para nosotros…acuérdate que está en nosotros lo de hacer abundante y lo de multiplicar las vivencias…

 

Y sí, de repente sería Buenos Aires…sólo porque lo tengo prometido, porque no sé de otra ciudad que mejor se acomode a mí y porque tú estarías feliz (no sólo por la carne y la vista) sino por todo lo demás, lo de acercarse al primer mundo, lo del orden, lo que veas de Europa…

Ya ves lo que me hace decir al dormir en tus brazos, saber que estás cerca, que estás ahí para el beso y el abrazo diario… y perdóname si molesto, y perdóname si no entiendo y me cuesta, y perdóname los mimos y los gestos…Conocerte fue darme cuenta de la verdadera infancia que no había dejado y que permitió cuidar a mis hijos… la misma que hoy hace que le cante, le baile y mire a mi pequeño. La misma niñez que no perderé hasta que Dios lo decida…la misma que me permite comunicarme con los adolescentes, que hace más interesante mi trabajo, que hace que mire a los demás con otros ojos y que hace que crea en la gente que amo…

Para que veas que he escrito mil palabras por ti y por mí…y éste es sólo un ejercicio de seiscientas…te amo muchísimo…

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