El amor maternal

El amor maternal

No nos deja separar lo uno de lo otro. Cuando uno es mamá se prepara para confundirlo todo. Para comprender lo ‘incomprensible’, traducir lo ‘ininteligible’, jugar lo ‘imposible’, contar historias ‘interminables’.

Hasta el día de hoy entiendo mucho de este mundo por mis hijos. Tienen la mirada de los jóvenes-casi adolescentes o del casi adulto o la mirada del niño que empieza a entender el universo. Eso es, lo que a veces, olvidamos. Lo que cuesta entender el resto, lo demás, el universo.

Giacomo se comporta a veces tan excéntricamente que preocupa a varios miembros de mi familia. ¿Atiende? ¿Se concentra? ¿Por qué se mueve tanto? Habría que leer por qué se mueven los niños. Acouturier dice que los niños se mueven en la búsqueda de la unidad…han perdido y están en esa búsqueda. ¿Qué han perdido? El espacio placentero, el núcleo con la madre. Ahora debe lograr un nuevo ser, una nueva persona. Esa ‘deconstrucción’ es la que alarma a muchos. Antes me desvivía intentando explicar…ahora dejo pasar los hechos, luego analizo y pienso con él cómo debimos hacer esto y lo otro.

Me han dicho tantos que los métodos antiguos tendrían algo bueno para él. No es mi opinión. Giacomo observa y se percata de mucho. Me cuenta, cuando no lo veo o no lee el cuento conmigo, cómo se acostó y qué leyó. Espera mis llamadas diarias y cuenta siempre algo tremendo, algo que muy pocas veces pasa. Lo hace solo para escuchar mis palabras de preocupación, de amor. A veces, usa el ‘qué te parece esto o aquello’ y para mí es demasiado. Me convence y me toma por los aires hasta que logramos hacer lo que pensaba. Sus planes de ‘hacer’ en la cocina siempre son deliciosos y logran involucrar a sus ‘hermanitos’ como llama dulcemente a los mayores.

En unas semanas mi pequeño será evaluado. Hay un temor en la casa de que sus resultados sean abrumadores por lo ‘negativo’ o ‘rebelde’ que pueda mostrarse. Creo que ahí está lo de mis angustias pedagógicas, cuánto se adapte a la escuela, cuánto pueda crear con esas manitos y sea aceptado. Cuánto comprenda que los otros son parte de su vida, cuánto entienda del porqué su lenguaje ha avanzado tan rápido, y sus emociones, al contrario, andan despegándose del cuerpo. Cuánto hacer música le resulte mágico, exacto, la dimensión del todo.

Igual yo pensaba hablar del ‘amor’ que todo lo abrillanta o embellece… y es que eso es lo que uno aprende a ver como mamá. A ver a través de sus ojos. A soñar con sus sueños y a dejarlos caminar al margen…como ha aprendido ya Giacomo…cerca, de tal forma que yo pueda verte y cogerte porque no puede pasarte nada, porque tengo que cuidarte… por lo menos por unos años más.

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