Una de mis hermanas

Tengo tres hermanas mujeres, cada una con un estilo y particularidad. Hay una a la que yo me pegaba como chicle, hay otra de la que aprendo cada día algún truco de esta vida y hay otra que a pesar de estar lejitos, cuenta, charla y dice, como una más entre las cuatro. Somos cinco nosotros, hay un varón que es el mayor. Esta historia trata de la penúltima de mis hermanas, es decir, la que  es anterior a mí.

Lo cierto es que de la que yo me pegaba como chicle y a quien perseguía de chiquita para ver qué se había puesto y tratar de imitar la combinación de trapos, cumple años el último día del año. Ella sabe que le agrada y molesta, que muchas veces hemos podido pasar el día juntas y muchas otras veces más (la mayoría en realidad), la pasamos lejitos. Y es que coincide con los días libres de todos, con los días de vacaciones pedidas o con los viajes que hacen mis hijos por cantidades inmensas. Al final lo que me gusta es desearle siempre que tenga un lindo cumpleaños, que celebre su día con locura hasta las 12 y después que brinde por el nuevo año.

Me gusta que esté bien y que se ría.

Sé que este último año no ha sido sencillo, ha tenido fastidios y ha estado detrás de su ‘pequeño’ más de lo necesario. Y sé que el premio a tanto dolor de cabeza ya lo recibió. Cruzará el mar y paseará, sin ‘mucha’ preocupación, por París. ¿Qué más hermoso? No importa el frío, la nieve y los mil abrigos. Sé que en sus ojos se quedarán grabadas esas imágenes para siempre. Sé que ese viaje la bendice, la acoge y le da pie para dar otros pasos, para otros viajes, para las mil aventuras. Y es que en el fondo, estas circunstancias, siempre han sido las que mejor recuerda, las que le traen de regreso la vida y las que llenarán todo un espacio de tiempo y años.

¿Qué más para una hermana? qué más que agradecer su casa, el espacio, la apertura a tanta cosa: cajas, desorden y arrumacos. ¿Qué más? que decirle que se sienta querida siempre, cuidada siempre, que cada uno esté en donde esté, levantará una copa por ella, que no es tan fácil no estar cerca y darle un abrazo ese mismo momento, que espero llegar pronto para hacerlo, que mis hijos también esperan estar cerca, que los hermanos buscarán llegar y estar…que su hijo hará de ese día uno especial…y la querrá toda la vida.

Nada más por ahora.

El año acaba y ella celebra ese día. Con ella, estaremos todos.

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