El sentido de lo que hago

“Hoy estaba en mi primera clase de lectura e interpretación de textos y la profesora hablaba y hablaba y todo lo entendía, me sigo emocionando cuando analizamos las oraciones: sujeto y predicado. Pero en un momento habló de lo que no debemos usar al escribir y mencionó la palabra “cosa”, dijo que era como una caja donde entraban miles de definiciones… me acordé que para mí esa palabra siempre se quedó con el nombre de “palabra baúl”. Creo que alguna o varias veces nos lo mencionaste y lo tenía copiado así en algún cuaderno, la imagen de eso sigue en mi cabeza, y me acordé de ti en las clases de com en 9no y cómo nos engrías, renegabas, adorabas y chequeabas 🙂 te extraño… cuándo te puedo visitar? jajajaj fue lindo acordarme de ti en mis primeros días de universidad… :’)”

 

Recibí esta mañana este mensaje y encontré de nuevo el sentido.

 

Sé que hoy llegué muy cansada. El esfuerzo de reunirme con los padres de mis alumnos de noveno fue grande y sobre todo por escucharlos, verlos, comentar, conversar…todo lo que los adultos cargamos y queremos siempre depositar en el otro, en quien nos escucha. Mi labor con los papás es compleja y a la vez llena de emoción. Sin embargo, el trabajo que más adoro, el que me encanta, por el que me levanto es el de mis chicos y chicas como yo los llamo.

Ayer, en nuestra reunión, decidimos compartir con los papás la ponencia o conferencia de una neurocientífica británica de nombre Sarah Jayne Blakemore. Fue impactante ver el rostro de los papás y de las mamás de nuestros chicos. El video hablaba del desarrollo del cerebro adolescente y nos dio pistas como:

  • El cerebro adolescente está en pleno ajuste, así es el mejor momento para crear y aprender. Importante la alimentación, el descanso y el sueño.
  • Los adolescentes son sensibles a los contextos: importante la ‘buena compañía’ y los ‘buenos modelos’.
  • Los adolescentes ‘leen’ mejor las situaciones sociales o de interrelación con otros. Los adultos somos más rígidos en nuestro pensamiento. Nos cuesta más la perspectiva de otros…

En ese sentido animamos a los papás de nuestros adolescentes. Les repetimos más de una vez que ser adolescente NO era un problema, sino una OPORTUNIDAD. Me sentí agotada y a la vez muy contenta. En realidad, espero que haya surgido ese mismo efecto en los papás y en las mamás (algunas tan ansiosas como yo).

 

De esta manera vuelvo a la notita que me llegó esta mañana. Todo lo que les decimos a nuestros chicos y chicas permanece. Todo lo que encuentra un significado en sus vidas y se grava como en fierro. Muchos deben haber imaginado el tiempo que ha pasado desde que ella estuvo en un aula conmigo. Lo increíble es lo diáfano del recuerdo. Lo práctico y útil, también. Me ha hecho el día (ya se lo dije). Espero que a varios de ustedes les pase lo mismo. Espero que esto de quedarse en un número de corazones nos multiplique, para eso vale lo que hacemos, para estos reencuentros, para darnos cuenta que lo que ‘decimos’ impacta, se queda para siempre. Así es el tiempo de bueno.

 

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2 respuestas a El sentido de lo que hago

  1. Pablo Del Valle dijo:

    Claro, Chichi, y recuerda también lo intensos, increíblemente intensos, que fueron nuestros primeros meses en la universidad.

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