tarde de verano

Fue una tarde de verano

y me diste tu último abrazo.

En esa época, ya no caminábamos mucho

ya no iba colgada de tu brazo o pisándote los talones (como en los cerros)

En esa época, tú nos estabas dejando y yo me resistía a verte partir.

Otra tarde

de verano

o quizás

tarde de garúas limeñas

me diste el mejor abrazo de todos

había corrido las nueve cuadras (que llevaban a casa)

había tocado el timbre

y tú

estabas ahí, parado en la puerta.

Abriste, me tocaste la cara,

me abrazaste, no importó cuanta agua traía encima

te diste cuenta de mi rostro

me viste feliz, me dijiste: no debiste correr amor,

no lo debí hacer papá, lo sé, ahora lo sé,

y sabes bien que no lo lamento.

Lo tengo guardado en un rincón de mi corazón.

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