las uñas de las manos

Dos semanas antes de terminar el año pasado ya habíamos estructurado los tiempos y las rutinas de lo que sería este verano. Al final era como imaginarnos qué ibas a hacer, cómo te ibas a portar y cuántas ganas le ibas a poner. No nos habíamos separado por tanto tiempo en estos siete años. Nunca he tenido que imaginar más de cinco días sin verte. Esta vez serán tres semanas de trabajo, de investigación y de contacto con una ciudad del primer mundo. Esta vez, después de cinco días espero que no me falte el aire para respirar o el tacto para sentir. Siento que te cuido mucho y siento que es lo que he hecho toda mi vida: cuidarlos.
Este viaje será un reto.
Sin embargo, hoy descubrí que te habías vuelto a comer las uñas de la manos. Sentí un hormigueo interno, un ardor en el alma. No quiero que tengas miedo: mamá volverá pronto y no le pasará nada…me has preguntado varias veces si estoy segura, si no me pasará algo. Cuántas semanas son…las hemos señalado en un calendario (ahora que el tiempo ya tiene forma de minutos, horas, días y semanas). También he dejado muchos letreros con las ganas de que no te olvides de lo que hablamos a diario. Lávate los dientes después de comer, ten cuidado al orinar (apunta bien), lávate las manos luego de ir al baño, cuando bajes al parque luego te bañas, come todo, recoge tu plato…cuando camines hacia la piscina, mira de un lado al otro, no te alejes de Nati, ella es tu gran compañía. Cuando visites a alguno de tus amigos, no te olvides de ir al baño si lo necesitas, no te olvides de dar las gracias. Es tan bonito verte aprender y en esto cortos cuatro días he visto las ganas que le has puesto a lo que aprendes.
He visto cuánto te emocionan las grandes tareas, las letras, los trazos y los materiales. Te he visto serio y dispuesto a todo lo que te pidan. He tenido mis dudas también, de si no será demasiado, de si no estaremos cansando a mi muchacho…lo que siento, es que ante tanto, tú estás dispuesto, y sueño que en estas tres semanas tus avances te demuestren el gran niño que eres, la gran personita que se está formando.
Otra cosa es la convivencia con los otros y también, eso sé, hace que te comas las uñitas…y supongo que al acercarse el viaje, las ganas de arrancharse los pellejitos y de dejar las uñas recortaditas ha sido una de tus grandes ansiedades…como pasarte a la cama de mamá y papá, como hacer campamento todas las veces que se pueda. Hoy volví a decirte, cuando te ayudaba a recortar bien tus deditos, que no necesitabas comerte tanto las uñas, que todo iba a salir bien. Igual, corazón, yo sé qué es eso de las ansiedades y qué es eso de angustiarse. Lo sé tanto que me gustaría llevarte cargadito en los brazos como hace siete años, cada noche, cada mañana, cada tarde. Aunque, ahora entiendo, es imposible.
Quiero que sepas que yo también me comí las uñas de los dedos alguna vez. Quiero que sepas que cuando me pongo nerviosa, alguno de mis dedos sufre de quedarse sin pellejitos y me hago alguna herida. Quiero que sepas que mamá alguna vez tuvo miedo, y ha tenido miedo muchas veces más. También quiero que sepas que ya está decidida esta apuesta hecha con tu papá de verte crecer y de acompañarte en todo lo que eso implique. Èl sabe, como nadie, cuánto me cuesta hacer este viaje, y a la vez, sabe que me siento contenta de poder hacerlo, con todo el esfuerzo que esto implica. Y es que ahí viene la parte de la mujer-madre-educadora que se siente en formación constante y que quiere aprender todavía mucho, porque siente que tiene fuerzas e ideas para compartir con otros. Entonces, viene lo curioso de este viaje, practicaré inglés, estaré a -14 grados (por lo menos) y conoceré a personas de otras costumbres y con otras raíces. Esa es la parte de la aventura, y es la parte que también te he contado a ti, que te he dicho lo que yo aprenderé y lo que tú aprenderás (mira qué coincidencia).
Así retomamos la escritura. Así volveremos a encontrarnos con la gran pasión de mi vida. Así en esas noches frías me recluiré en las lecturas que llevo para no perderme en la oscuridad…así, mi chico, espero encontrarte con los deditos y las uñitas casi completas…igual, mi pedacito de azúcar, entenderé.

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