una semana después

Una semana después, encuentro que me demoro una eternidad si quiero compartir mis notas con ustedes. Entonces me dispongo a resumir la calidez de un lugar tan frío. Parece contradictorio, que a menos de 25 o 30 grados la gente sea cálida y nos trate con tanto cariño y sea, a la vez, tan comprensiva. El comentario de ‘han dejado Lima y están en verano’ ya nos da risa. Es cierto, ahora la familia está en la playa o hace planes para la piscina. Hoy preparaban una parrilla en la terraza de mi casa. Mi pequeño y sus amigas se bañaban en una pequeña piscinita de plástico. Hoy nos dejaron, después de un delicioso brunch, en la puerta  de un Museo (que solo recorrimos hasta la mitad) y al que volveremos en la semana. Estos días nos han enseñado las tradiciones de Winnipeg, el juego de curling, la rutina de las caminatas y el supper por la tarde. Nos han contado, estas sabias mujeres, de dónde han venido, cómo les ha costado criar a sus hijos. Hemos celebrado el cumpleaños 80 dela mamá de una de ellas. Estamos tratando de entender cómo hace una ciudad tan hermosa para convivir y, convivir con bastante armonía, con gente que viene de
extremos territoriales. Estas mujeres tienen antepasados rusos, menonitas y protestantes por un lado; y por el otro, judíos y eslavos. Aquí han llegado poblaciones que han huido de guerras, persecuciones y exterminios. Han levantado sus granjas, sus negocios, han alimentado a familias enteras de vecinos que se iban uniendo a la misma causa. Han luchado por respetar la vida de los habitantes originarios, aún sufrientes de discriminación y postergación. Nos parecíamos tanto en el fondo. Nuestros pueblos sufrientes son los mismos, ellos ahora luchan por respetar las lenguas originarias…casi lo mismo que intentamos desde algunos ángulos inteligentes en el Perú. Y bueno, era del frío que yo quería contarles y de lo fuerte que es levantarse a oscuras y ver que el sol alumbra casi a las 8 de la mañana y ver cómo la gente camina a esas horas, saca a pasear a sus perros, hace
ejercicio al lado del río y luego se alista para trabajar. Era del frío y de un cuento que hoy encontré para mi niño. Un cuento sobre el oso polar…animal hermoso de esta zona y que veremos, si tenemos mucha suerte, en el zoológico. El cuento habla del oso polar bebé y su mamá, que la mamá es como su cueva y que si no llega a tiempo y se hace una bolita de nieve, la mamá igual lo cubrirá con toda su piel, como una cueva…y es que eso somos los padres. Cuevitas. Ese lugar que cubre y protege de la tormenta, esa calidez que abriga, que guarda algo de comer, que espera para compartir la mesa. Eso justo pensaba hoy, eso justo he vivido toda mi vida, primero en la casa de mis padres y luego en mi casa. He vivido guardando un espacio y algo de comer para cuando lleguen o vuelvan. Eso, toda la vida.

Ya vuelvo mis amores.

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