el teatro, tú y yo

Me pregunto qué he apostado en esta vida si no es mi propia sangre repartida, las ganas locas de cuidar a mis hijos, las tazas de café infinito y de cariño tibio empedernido. Contigo todo lo indago, lo leo, lo investigo. Han pasado 5 semanas desde que empezamos la nueva apuesta o ya son seis. No siento que duermas mejor o quizás sí. O es tal mi cansancio que no alcanzo a saber a qué hora me abrazas y me dice, ‘mami y suspiras’.

Contigo todo ha sido diferente. Sabía que sería así, cómo iba a ser diferente.

Estas últimas semanas hemos estado más solos, más queriendo ver a tus hermanos, preguntando por ellos, por su historia, por su padre. Estas semanas, tú has querido venir todas las noches a nuestro cuarto, a la cama y cuando nos hemos quedado solo los tres, nos has dicho, ‘es la noche, toca pijamada’…y me he reído tanto de tu afán por no estar solo que he pensado nuevamente en cuánto tiempo tendré para estar contigo.

La otra tarde fuimos al teatro. Siempre he creído que tú y las artes están más que conectados. Solo entrar a la sala te hizo adoptar otra postura y un volumen muy bajito y hasta imperceptible. Le pediste agua a nuestra amiga, tomaste un poco. Todo estaba a oscuras. Me tomaste de la mano. Te dije, está comenzando, me contestaste, sí mami. Fue una delicia estar sentada a tu lado. Casi no me preguntaste, te tapaste los ojos cuando los héroes se besaron. Aplaudiste y celebraste el cajón peruano. Todo fue atención y risa. Todo fue pensar cuánto aprender de tu mano, cuánto camino por recorrer y dejar de pensar que este cuerpo es prestado, que estoy aquí y ahora y que ese es le tiempo que tengo y que importa.

Nada me da más gusto que escucharte leer o que te esfuerzas por leer una carta en la mesa de un restaurante. Nada me emociona más que tus historias contadas en tres tiempos y con las interrupciones de costumbre. Ahora, solo llego a imaginarme cada noche el día en que tú me leas un cuento y yo duerma a tu lado. Va a llegar ese día y estaré arremolinada a tu lado, como de costumbre. Porque no ha habido otro estado entre nosotros que el espacio de un cuerpo y otro, de estarse cerca para saberse bien, para sentir el cuidado y el apego.

He escuchado tanto sobre infancia en estos últimos años. Tu infancia me enorgullece. Aunque a veces diga tu papi que perdimos o que gastamos innecesariamente. Aunque a veces reniegue, tiene un bloque de oro puro en ese pecho enorme y sabe cómo ser bueno y cariñoso. Aunque se queje, él también sabe que hemos recorrido lo que debimos, que tú has tenido nuestro afán, nuestra sangre y nuestras risas…que así era lo que debía pasar.

El tiempo que se nos viene será el de verte crecer más. Quiero que seas scout como tus hermanos y buscaré el grupo que te acoja y te enseñe a aprovechar tu tiempo y habilidades. Quiero que la música siempre esté de tu lado y la voz esté marcando el paso de tus días. Quiero oírte cantar en coro, solo, en banda o grupo rockero. Quiero verte bailar y para eso espero seguir los ritmos que a veces nos inventamos. Quiero cielo, amor, luna y sol…tú sabes bien por qué o lo sabrás entonces…

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s