Pata de palo

Decías será por algo esta calma…sinsabor amargo y desesperante…decías descansa y yo trataba de acomodar este cuerpo y el peso de esta pierna estirada y tiesa. Decías ten paciencia, todo pasará rápido, sin que te des cuenta. Me contabas de los últimos descubrimientos culinarios, yo pensaba que estabas feliz y grande. Contabas del trabajo, de las hazañas que veías con la cámara y de lo que te gustaba lo que hacías. Escuchaba tu voz redondita, clara como si a mi costado me estuvieras hablando. Quise decirte y no lo hice para no entristecerte. Estás bien donde estás, haciendo lo que haces. Aquí no podrás hacer lo mismo, no ahora. Nos estamos asfixiando con tanta mierda alrededor. No sabes el abatimiento por la situación política, por las autoridades. No sabes la cantidad de manifiestos y carteles. Lo que cuesta revisar las redes sociales por las denuncias e injusticias. Será que esto cambiará un día y tendremos otra cara, un país o una ciudad diferente.

La pierna me incomodaba tanto. Moverla, arrastrarla por la cama, cargarla por si necesitaba el baño. La pierna, como si estuviera fuera de mi cuerpo, me perturbaba. Te dije, lo peor son las noches. No hay una posición para dormir, nada me convence para cerrar los ojos. Entonces, duermo de rato en rato, en cada momento. Por la noche, cual búho, miro cómo duerme él, escucho si empieza a agitar su respiración o si un ronquido lo despierta. Últimamente, duerme. Antes me decía, tú duermes tan bonito, lindo ver tu cara al dormir. La cintura también me molesta. Me pregunto qué aguanta mi cuerpo a estas horas que todo fastidia, el leve roce, la cama tibia, los almohadones. Yo nací para estar corriendo…la primera broma fue que me sentía ‘como conejo en jaula’. Tú que andas de un lado a otro me dijeron, es raro no moverse, rara la quietud y el peso excesivo de una parte de mi cuerpo. Y piensas, entonces cuánto entender más todavía a aquellos que nunca se pueden mover solos. A los que tienen que mover una silla de ruedas, a los que se apoyan en un bastón, a los que perdieron una extremidad y quedaron resignados a su suerte. Cuánta vanidad, pienso. Yo volveré a caminar y a correr-eso creo. Volveré a despertarme a las 5:00 y caminaré a mi baño en puntitas para no despertar.

Será esta una imagen de mi vejez. Yo quieta con un andador para movilizarme. Mamá no seas sonsa, decías. Ya pasará y nos volveremos a echar en la playa a tomar el sol mientras tu hermano corre y nos salpica arena. Cuánto ha pasado te dije, cómo está él, preguntas, grande, se sigue apareciendo a las 4:30 o 5:00 de la mañana, busca abrigarse y que lo abraces, practica multiplicaciones, se escabulle para no revisar la tarea, me hace llamarlo a gritos y luego me pide perdón por lo que hace. Crece a diario, te extraña y pregunta por ti. Pienso, tira todo, coge a tus hijos, y vete a darles el encuentro. Como si fuera tan fácil, coge todo y tu pierna-corrijo- dales el encuentro. Algún día, pienso en silencio. Pronto, ten calma. Sanará ese huesito, decías. Descansa mami.

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