Barcelona

¡Cómo son de extrañas estas horas mi amor!

Hoy que no tengo el olor de tu cabello cerca, que no toco tus manitas chiquitas y no nos echamos un poco de crema para suavizar las asperezas. Hoy que uso un vestido tuyo, uno de ‘bruja’ que no te gustó mucho y que a mí me recuerda tu risa y por eso lo llevo puesto. Hoy que veo una foto de tu cabeza apoyada a un lente, todo tu cuerpo dispuesto a ver a través de la cámara, con una chompa azul inmensa y tu cuello blanco, casi rosado y limpio. No dejo de mirar la foto, de entretenerme con el color de tus rizos, de pensar que tu desayuno haya estado bueno, que tu estómago esté bien, que tu piel siga sana y que duermas como siempre, acurrucada, dispuesta.

¡Cómo son estas horas de largas!

Sueño con volar a tu lado un ratito, para llenarte de besos y ver si tu ropa está limpia. Sueño con tenerte en los brazos un ratito y mecerte como si fueras, la bebé dulce, que me regaló esta vida.

Me despierta la hora, el trajín, la tarea.

Me despierta pensar en tu trabajo también, en sabernos hacendosas y productivas. Siempre tendrás trabajo, mi niña, siempre. Ya no me preocupa qué va a ser de ti, no me preocupa porque veo en ti la lucha constante, la laboriosidad necesaria para seguir en batalla. Me despierta, el goce.

Sé del goce por ti, porque disfrutas lo que haces, porque sabes que disfruto (a pesar de los reniegos) de mis charlas con los alumnos y alumnas. Sé del goce por ti, por tu risa y por tus historias…solo tu voz me despierta a estas horas largas. Solo tu voz y los recuerdos de nuestras charlas. Hace mucho que no logramos vernos por esa cámara pequeñita de estos celulares, hace varias noches que mi cuello se levanta torcido y rígido y respiro, me estiro y practico un poco de yoga para aliviar, para sanar.

Solo el goce me llevará a tu lado. Solo saberte bien y contenta. Caminar contigo, comprarnos uno de esos churros que mostraste en una foto o ir a una de las ferias juntas y ver, ver y ver y escucharte relatar la vida cómo solo tú lo haces. Además, está el contarte de Leita (como tú le dices y yo aprendí a usar), contarte que maneja mejor sus tiempos, camina mucho y hace sus excretas casi todos los días fuera. Contarte de cómo nos queremos y cómo me acompaña. Decirte que mira desde la puerta tu cuarto e intenta recordar (imagino yo). Que cuando escucha tu voz se da vueltas emocionada o busca dónde encontrarte. Decirte que su piel está bien y que cumplimos con las anotaciones en el calendario.

Me despierta la hora, el trajín y la tarea (lo sabes).

Me despierta pensar en Barcelona, tu nuevo territorio, tu goce ahora. Pensarte cada día y detener un poquito el tiempo en mi corazón para alcanzarte.

Que sea buena esta tarde, y la noche mejor.

Largas horas hasta encontrarnos mi amor.

 

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escribir y sale espuma

Todos estos días caminaré de puntas, con ganas de no hacer ruido, con el deseo de que no pase nada, todo quede igual y siga con esta vida, como quien le saca el jugo a una naranja y se quede con la cáscara delgada e insípida, la bote a un costadito y se tome en un respiro ese maravilloso sabor. Hoy nos preparé jugo de naranja, no lo colé y cuando ibas a preguntarme, se cruzaron nuestros ojos y lo tomaste en silencio, rapidito. He descubierto que guardas mis mejores secretos y que te cuelgas de ellos con esa mirada hermosa, y aguda. La mirada del pícaro, del pequeño, del inexperto y pequeño saltamontes. Qué sería de mí sin ti, qué sería de estas horas, este calor, las tareas y mis mañanas con tu cuerpito tibio al lado. Qué sería de tu padre que adora cada uno de tus gestos. Qué sería de él sin mí-también lo he pensado, qué sería de tu hermana y de tu hermano mayor. Qué haría sin ellos, cómo sería mi norte, adónde apuntaría.

Me quedo con el aire que respiro.

Me quedo con ese aire hasta que aguante.

Este cuerpo es terco-felizmente.

Allá ustedes,

yo no soy sin mí

sin la corriente que pasa por mis dedos

sin la risa con la que suelo despertar

sin la nostalgia frente a algunas canciones y películas

no soy.

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Veinticuatro horas y un poco más

“Estúpida” me decías, muy bajito, cuando a mí se me llenaban los ojos de lágrimas, cuando veíamos algo juntas, cuando te contaba o me contabas algo muy tierno, y luego largábamos a reír. Era cierto amor, yo no debía llorar o soltar las lágrimas tan pronto, debía aprender a sentir más despacio todo…otras veces cuando juntas conversábamos de la profundidad de esta vida, también llorábamos y alguna vez dejábamos que corra el llanto para limpiarnos, otras veces, yo te decía a ti “no llores más, o llora Felipito Tacatún, y otra vez aparecía la palabrota que yo decía o tú decías”, solo para ayudarnos. Hoy me he repetido que estas 24 horas que faltan para que viajes tan largo, que revises tu maleta, que veas qué falta, que veas también cómo está todo en casa, que abraces a tu hermanito, que te abrace el mayor con toda su alma (ahora que no estoy), no debo llorar porque tú estás feliz, te vas feliz, fuerte y segura, llena de planes e ideas, llena de ganas y de esfuerzo, me he repetido que te vas a una ciudad hermosa, que debo visitarte y colocar alguna plantita en tu ventana. Me he repetido que no hay que preocuparse, sino ocuparse…que ocuparé mis horas en trabajo para conversar por la noche contigo o cuando tengas fuerzas y ganas, que esperaré tus historias, que regaré las macetas y cuidaremos de Leia porque tú la amas, que cuidaré tus cosas, tus dibujos y libros… Y que espero, por el otro lado, descubran tu brillo, tu lealtad, tu inteligencia…así como por acá la mostraste a diario.

Me he repetido: Va a contarte todos los detalles. Mirarás por sus ojos la calle. Solo la rodeará gente buena, ella sabe elegirla. Trabajará mucho, estudiará y develará sus sueños. Paseará por el viejo continente, se encontrará con amigos, la van a engreír un poco, y ella será amable y buena como lo es siempre. No renegará, o por lo menos tendrá paciencia con los que no concuerden con ella. Buscará la forma de mediar o de negociar. Le hará bien a muchos, tanto, que luego la extrañarán. Entonces solo un abrazo nos reunirá, y pasará eso que siempre pienso cuando abrazo a los que amo, un poquito de ti traspasará la piel y un poquito de mí te dejaré en el corazón.

Con cuidado mi ‘mosquetera’, atenta y en guardia.

Te veo pronto, muy pronto. Te amo.

Enviado desde mi iPad

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me hubiera gustado

Me hubiera gustado contarte que ha crecido y que ahora ya está llegando a mis hombros, contarte que lee, silabeando, a veces, y otras, con mucha entonación…cuando reconoce la palabra, fluye como riachuelo, contarte que trabajamos en conjunto con el papi y que la cachorra está ayudando a manejar el estrés o lo multiplica, no importa…vivimos alegres por lo que va logrando el chiquito. Contarte, que estamos perseverando en los acuerdos por el aprendizaje, que cuesta ponerse de acuerdo, que eso recordarás sin dudas. Contarte que he aprendido más de Excel, temerosa, pero firme. Contarte que he visto poco a las chicas, que les he escrito de vez en cuando y que eso es lo que más lamento. Sé que mi hermana las ha convocado a su casa y han estado allí haciendo y deshaciendo comiditas… me gustaría decirte el color de pelo que tiene Paula o que la voz de Gab está más dulce cada vez. Las veo bien, aunque de lejos. Contarte que mi preciosa se irá, por fin, en unas semanas más a su viaje, cruzará fronteras y océanos, que marchará a pie firme, como casi todo lo que hace. Contarte que este último mes ha estado muy ocupada en una grabación y que yo he tratado de preparar, cada viernes, algo rico para cuando llegue. Contarte que mi chico viaja y viaja, se define como investigador, se plantea nuevas rutas empedradas, toma distancia de amores pasados y hurga, rebusca y, sobre todo, disfruta. Contarte que los tiempos que paso con ellos son pocos, que así va pasando la vida, a golpes. Contarte que ellos también están cargando ahora el tiempo de otra manera, que miran el mar con otros ojos, que tienen a quien amar a distancia. Contarte que mi viejita anda bien, que me alucina su pintura y afán por el detalle, ahora que la vista falla, está más emocionada y comprometida, sale a diario a sus caminatas, visita a sus hermanas…está buena y bien. Contarte que el año está por terminar, que los chicos han crecido, que hay criaturas que nos dejarán a fin de año y que apostaremos por ellos, principalmente. No extrañarías este tiempo, de correcciones y reuniones voraces, de padres angustiados, de niños revolucionados con sus notas, tareas y trabajos pendientes, ¿o lo extrañas? Contarte, que estoy en un afán de comer sano y bajar un poco los rollos de la barriga, que espero me ligue esto de caminar y caminar con Leia, y también lo que haga de caminata sola…no sé, contarte y contarte, así hasta que te vuelvas a reír de mis locuras o de mis historias o que te quedes un ratito para tomar un café en mi oficina o yo en la tuya y así, para tenerte un poquito más de tiempo, un poquito más.

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Buen viaje

Déjame decirte lo que es ver crecer a un niño.

Hacer con él su cama y luego verlo desvestirse para darse un baño. Correr por los patios, cuando no paseábamos por parques, sino por una quinta y cuando la bicicleta se convirtió en la única pasión.

Ese niño se hizo grande. Se estiró entre mis brazos. Me sobrepasó la estatura. Se puso más guapo. Ahondó en sus quereres y viajó.

Cada viaje, entonces, está en mi memoria. Cada vez que tuviste que hacer en un viaje, cada aventura al internarse por la selva amada, cada visita a la ciudad de Buenos Aires, o de paseo por Colombia, o cuando regresaste a Berlín y tus pies tocaron la gran isla de Inglaterra. Cada vuelo era un salto en mi corazón, cada regreso ha sido quedarse con las imágenes que poblaron tus ojos… España, el norte, el paseo por los Pirineos… tus pasos por México, como una promesa hecha… en un afán de prometerlo todo.

Muchas veces escribo sobre mis hijos. Sobre cuánto me han costado, cuánto de cuerpo se ha ido en cada uno. Con él yo hice un pacto de jovencita, y creí en sus ojos al instante de conocerlo. Tiene hasta hoy esa mirada que me tuerce en pedacitos, o esa voz que calma mis nervios, o esa seriedad que yo necesito en el día a día para valorarlo todo, o entenderlo todo.

Ver crecerlo ha sido también entender mejor cómo son los jóvenes ahora, cuáles son sus prioridades, dónde quedan sus preocupaciones. Cada vez es más fácil darme cuenta que tendrán una mejor vida, no sucumben a las angustias de forma tan recurrente como mi generación o no tienen el temor de perderlo todo. Están dispuestos a que la vida les dé, y a darle, sí con todas sus fuerzas. Es bueno notar que tienen en sus corazones esa vitalidad que a veces escasea entre los adultos. Así, espero compartir un poco lo que quede, así a tientas, y pensar en tiempos mejores, tiempos en los que la escritura, la lectura y la música lo sea todo.

En este viaje, te deseo la mejor música, la mejor estadía, la aventura perfecta. Hoy solo pienso en tus pies pequeñitos, en tus zapatillas de hombre araña, en tus muñecos de GI Joe y en tu risa a flor de piel cuando aparecían los títeres en un teatrín. Pienso en tu infancia y me alegro de haber estado cerca, de haber peinado tus rulitos y de haberte acurrucado todas las veces que lo necesitaste, todas. Solo pienso en eso como para preparar tu vuelta, el camino de vuelta.

Buen viaje mi lunita.

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cumpleaños

Madre que duerme mal y se pasea en la madrugada para arroparte, abrir la puerta sigilosa, ver si estás dormida, agradece que llegaste bien, que busca un vaso de agua para respirar mejor-en este clima enmohecido. Madre que prepara un té y te lo sirve antes de tomarlo. Madre que se esmera en pelar manzanas, cortar un queso o pelar una palta.

Mujer que se viste de colores, para alegrarse con la garúa, para correr a tu encuentro. Mujer que duda de la ropa, los guantes y el brassiere que usa. Mujer que tiembla con tus besos y todavía espera una caricia a medianoche. Mujer que respira y brilla cuando baila, que espera cantarte a media tarde o de madrugada.

Madre que se acuesta y llora contigo la primera ruptura o la decepción primera. Ella, que toca tu frente, busca un paño tibio y se sienta a esperar que baje. Madre que sufre si no lees o no escribes, porque sueña con palabras, porque está hecha de ellas.

Mujer, álbum de fotos, risa en primavera, Hoy que Lima intenta, a fuerza de todos, cambiar un poco su brillo. Mujer que se depila, usa bikini aún y trata de que funcionen los abdominales. Gusta de tocar su cuerpo, lo mueve y lo tuerce. Mujer que tiene un cuerpo grácil todavía, marcas en la piel clara y ojos de enamorada.

Madre que se enoja con la flojera, la frescura o la indiferencia. Madre que habla en otro tono cuando quiere dejarte un mensaje, que también deja que te viertas en su regazo y acaricia tu pelo, sabe de tus cosquillas y de tus miedos. Madre que camina de tu mano, la coge tierna y suaviza las asperezas.

Mujer que es madre. Madre que se sabe mujer.

Mujer que cuida de cachorros y madre que los entiende. Mujer que quiere irse de pronto de viaje y dejar atrás tanta tarea. Madre que insiste en mirar a través de tus ojos y que sigue enamorada de los suyos. Mujer que cumple años, madre que celebra con ganas el de sus amores y se olvida un poco del suyo.

Madre que es mujer, que ha vivido el mismo tiempo y que la ha soportado el mismo cuerpo.

Debe anticipar-se, despertar-se, dar-se cuenta.

Hay un año que ahora inicia, una vuelta al sol que está a punto de marcar una distancia (nada cambiará o no mucho). Seguirá de pie, inquebrantable, en esta disputa que la antecede…de ser madre y mujer al mismo tiempo.

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Tus veinticinco

Un día, porque siempre habrá ‘un día’ en los cuentos, yo dejaré que te marches y respiraré profundamente mientras te vea partir. Trataré de no ahogar mi llanto (lo prometo) y es que has vivido tanto.

A tu edad, yo era una muchacha que empezaba muy temprano con sus tareas caseras. A tu edad, yo te tuve y fui inmensamente feliz. Te lo he dicho mil veces veinticinco: fue fácil tenerte. Tanto que me deslumbraba con mirarte de madrugada y de tarde. Cuando volví a trabajar ese año (que fue para las últimas dos semanas), no lograba concentrarme. Estaba en mis clases, y me acordaba de tu olor, de tus manitos.

A tu edad, sabía mucho menos que tú de este mundo y más, conocía muy poco.

Debo recordar que siempre colaboraste con todo. Fuiste una niña activa, fuerte, intrépida y alegre. Nunca te opusiste a nada, más bien, inventabas actividades para ambas. Dentro de lo curioso que fue criarte, me apasionaba tu relación con las palabras.

Muchas veces tus frases interminables me hicieron reír. “Madalenaquiejumbrotunoche” fue una de esas que yo anoté y sobre la que te hice un poema. Hoy lo buscaré y te lo volveré a imprimir para que lo guardes contigo. Hoy, además, celebraremos, como lo hemos hecho siempre, porque las fiestas, las reuniones, las salidas, han ido de la mano contigo, porque la broma ha sido que debías ser algo polaca, porque podían ser siete días intensos para ti. No importa. Esta vez, celebraremos tus planes, tu risa, tus sueños. Y entonces, cuando para mí sea oportuno, te abrazaré tiernamente, en silencio, para quedarme contigo adonde vayas. Nadie me dirá que no estaré por donde camines en este nuevo año, nadie me podrá preguntar si te extraño, porque estaré en medio de tu corazón para siempre…y claro, si me dan las fuerzas, cruzaré el mar inmenso por reírme contigo una vez más.

V e i n t e   y   c i n c o

Veinticinco (una hora más del día), una madrugada friecita

Veinticinco minutos y un poquito más (que fue lo que demoraste en dejarme)

Veinticinco esta vez, este año, esta luna

Darás la vuelta al sol (tu compañero) y serán rápidos los otros veinticinco

Luego, nos encontraremos de nuevo

Como al inicio, como el primer día

 

 

 

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