Fiesta patronal

Notas sobre unas fotos, a propósito de tu día o de nuestra fiesta patronal.
La primera foto de la esquina superior derecha, tú y yo resueltas, en la orilla, descansando frente al mar, era la playa San Bartolo a la que te lanzabas como ‘Pedro por su casa’, había que corretearte, y sacar una foto, donde tú descansaras era un éxito.
Tengo pocas fotos de mi pancita llamada Ale. Ese día usaba un jamper a cuadros y tenía una blusa amarilla. Estaba saliendo de licencia para tenerte. Esa foto me recuerda a unas monjitas dulces y a unas amigas que guardo en el corazón por siempre.
La foto del primer año, vestido tejido a punto-color melón. Mi niñita hermosa, te divertiste tanto. Recuerdo que preparamos todo con tanto cariño, que la mesa de mi mamá estaba llena de cositas ricas, alfajores, merenguitos, blondas y Minnies…luego vendrían los brownies y las fresas…
La otra foto es la del tercer cumpleaños. Nótese peluche de perrito en la mano derecha, siempre un perrito…o algo parecido. La torta de chocolate de tu abuela. Tú lista a apagar las velitas y a que te abracen los abuelos…
La última y que ocupa más espacio es justo una foto que recuerda las vinchas que te ponías para que no salten los rulitos que asomaban por la cicatriz que tenías en la cabecita…esos años nos fundieron como nada. Sabía que yo no iba a ser la misma y que tú asumirías la lección con valentía.
Veintiséis años que son parte de mi vida y parte muy importante de la tuya. Esta vez nos toca estar a miles de metros de distancia, no podré echarme a tu costado y abrazarte…ya lo tengo asimilado…y como te dije, estás donde debes estar haciendo lo que tanto te gusta… TANTO… yo, a este lado, estaré feliz por ti cantando.
FELIZ CUMPLEAÑOS AMOR MÍO

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Pata de palo

Decías será por algo esta calma…sinsabor amargo y desesperante…decías descansa y yo trataba de acomodar este cuerpo y el peso de esta pierna estirada y tiesa. Decías ten paciencia, todo pasará rápido, sin que te des cuenta. Me contabas de los últimos descubrimientos culinarios, yo pensaba que estabas feliz y grande. Contabas del trabajo, de las hazañas que veías con la cámara y de lo que te gustaba lo que hacías. Escuchaba tu voz redondita, clara como si a mi costado me estuvieras hablando. Quise decirte y no lo hice para no entristecerte. Estás bien donde estás, haciendo lo que haces. Aquí no podrás hacer lo mismo, no ahora. Nos estamos asfixiando con tanta mierda alrededor. No sabes el abatimiento por la situación política, por las autoridades. No sabes la cantidad de manifiestos y carteles. Lo que cuesta revisar las redes sociales por las denuncias e injusticias. Será que esto cambiará un día y tendremos otra cara, un país o una ciudad diferente.

La pierna me incomodaba tanto. Moverla, arrastrarla por la cama, cargarla por si necesitaba el baño. La pierna, como si estuviera fuera de mi cuerpo, me perturbaba. Te dije, lo peor son las noches. No hay una posición para dormir, nada me convence para cerrar los ojos. Entonces, duermo de rato en rato, en cada momento. Por la noche, cual búho, miro cómo duerme él, escucho si empieza a agitar su respiración o si un ronquido lo despierta. Últimamente, duerme. Antes me decía, tú duermes tan bonito, lindo ver tu cara al dormir. La cintura también me molesta. Me pregunto qué aguanta mi cuerpo a estas horas que todo fastidia, el leve roce, la cama tibia, los almohadones. Yo nací para estar corriendo…la primera broma fue que me sentía ‘como conejo en jaula’. Tú que andas de un lado a otro me dijeron, es raro no moverse, rara la quietud y el peso excesivo de una parte de mi cuerpo. Y piensas, entonces cuánto entender más todavía a aquellos que nunca se pueden mover solos. A los que tienen que mover una silla de ruedas, a los que se apoyan en un bastón, a los que perdieron una extremidad y quedaron resignados a su suerte. Cuánta vanidad, pienso. Yo volveré a caminar y a correr-eso creo. Volveré a despertarme a las 5:00 y caminaré a mi baño en puntitas para no despertar.

Será esta una imagen de mi vejez. Yo quieta con un andador para movilizarme. Mamá no seas sonsa, decías. Ya pasará y nos volveremos a echar en la playa a tomar el sol mientras tu hermano corre y nos salpica arena. Cuánto ha pasado te dije, cómo está él, preguntas, grande, se sigue apareciendo a las 4:30 o 5:00 de la mañana, busca abrigarse y que lo abraces, practica multiplicaciones, se escabulle para no revisar la tarea, me hace llamarlo a gritos y luego me pide perdón por lo que hace. Crece a diario, te extraña y pregunta por ti. Pienso, tira todo, coge a tus hijos, y vete a darles el encuentro. Como si fuera tan fácil, coge todo y tu pierna-corrijo- dales el encuentro. Algún día, pienso en silencio. Pronto, ten calma. Sanará ese huesito, decías. Descansa mami.

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saliva y yeso

 

A esta hora la línea de los cerros y la neblina juguetean. Desde este ángulo he visto en los últimos seis días las combinaciones de grises, plomos, oros y platas en varias horas de la mañana. Es más, los dos días que acaban de pasar fueron de brillante resolana, sol tímido que no abrigaba aunque sí llenaba de brillo la mañana y el parque. Desde este ángulo-vuelvo a pensar- los cuentos que he releído me han contado de nuevo las mismas historias de mi ciudad. No esta que veo desde aquí, con un parque ordenado y limpio. Con las calles que orquestan, junto a los automóviles, una vida próspera. La de los cuentos pertenece a una zona que no conocen mis muchachos y muchachas y que les va a costar mucho esfuerzo imaginar. Hoy comentaba que tal vez algunos referentes queden intactos entre los estudiantes universitarios del oeste de Lima… las menciones al centro de la ciudad, los bares, el Cordano, barrios como Lince y Jesús María. Algunos. Otros sonaran distantes hasta para ellos. De todas maneras, poco ha cambiado, poco, sobre todo la pobredumbre sobre la que vivimos. La suciedad de la que estamos hechos y está reforzada en los personajes públicos, en el orden judicial, en la policía… y más la prepotencia de los que tienen frente a los que no, del maltrato frente a los trabajadores de servicios, del fuerte frente al débil.

Comenté hace un par de días, ¿algún día será diferente nuestro país?. Tantas ganas de sacarlo de esta mugre no alcanza. Es demasiada la muerte.

[Y yo con la ‘pata tiesa’ postrada en las sillas de mi cuarto o en la cama. Miro desde este ángulo un poco más el cielo, las palmeras cercanas. Escucho el ruido de motores que se cruza con el canto dispar de pájaros impertinentes. No poder caminar o no apoyar el pie es de locos. Arrastrar el pie para ir al baño (felizmente está cerca), hacerse lavados diarios con toallitas húmedas o esponjas tibias. Lavarse el pelo cada dos días. Sentir cómo pesa la pierna y pensar tres semanas faltan, respira hondo, lento, muy lento.]

Luego volver a enterarse sobre lo que pasa, los desaparecidos de Accomarca injustamente acusados que no tienen descanso aún, los corruptos jueces y su enmarañado actuar, los pérfidos políticos de siempre con graves campañas de encubrimiento a los jueces (lean para eso columna de Gorriti sobre Del Castillo), los programas de televisión que no protegen a los menores de lo que proyectan o trasmiten, las denuncias de acoso diarias, la crueldad de sacerdotes estadounidenses- cómo será aquí, cómo, de qué tamaño en nuestros pueblos tan creyentes y sumisos- , las sórdidas campañas contra los venezolanos, la impunidad de todo y de todos los que agreden y maltratan…

Después volver a mirar el cerro. Algo hay que hacer, además de enterarse y leer, de discutir entre nosotros y poner en ‘autos’ a los menores para que también discutan y noten la gravedad de las cosas. Hay que hacer algo y pronto. Si no, estos cerros, como cuando los ‘wiracochas’ llegaban, enterrarán nuestros sueños.

Volveremos a leer : “A las seis de la mañana la ciudad se levanta de puntillas y comienza a dar sus primeros pasos. Una fina niebla disuelve el perfil de los objetos y crea como una atmósfera encantada…” JRR, Los gallinazos sin plumas [De todo lo descubierto estos días, además de la imposibilidad de caminar, me queda un sabor amargo en la boca. El dolor de muchos hermanos que no vemos que ni siquiera conocemos, ese sabor se queda y permanece entre mi yeso y mi saliva. Queda la familia que acompaña, que carga cuando es necesario, la señora que fielmente nos ayuda en casa, los que trabajan cerca y vienen con risas y cuentos. Queda la ventana, la línea dibujada, el silencio de la lectura.]

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Barcelona

¡Cómo son de extrañas estas horas mi amor!

Hoy que no tengo el olor de tu cabello cerca, que no toco tus manitas chiquitas y no nos echamos un poco de crema para suavizar las asperezas. Hoy que uso un vestido tuyo, uno de ‘bruja’ que no te gustó mucho y que a mí me recuerda tu risa y por eso lo llevo puesto. Hoy que veo una foto de tu cabeza apoyada a un lente, todo tu cuerpo dispuesto a ver a través de la cámara, con una chompa azul inmensa y tu cuello blanco, casi rosado y limpio. No dejo de mirar la foto, de entretenerme con el color de tus rizos, de pensar que tu desayuno haya estado bueno, que tu estómago esté bien, que tu piel siga sana y que duermas como siempre, acurrucada, dispuesta.

¡Cómo son estas horas de largas!

Sueño con volar a tu lado un ratito, para llenarte de besos y ver si tu ropa está limpia. Sueño con tenerte en los brazos un ratito y mecerte como si fueras, la bebé dulce, que me regaló esta vida.

Me despierta la hora, el trajín, la tarea.

Me despierta pensar en tu trabajo también, en sabernos hacendosas y productivas. Siempre tendrás trabajo, mi niña, siempre. Ya no me preocupa qué va a ser de ti, no me preocupa porque veo en ti la lucha constante, la laboriosidad necesaria para seguir en batalla. Me despierta, el goce.

Sé del goce por ti, porque disfrutas lo que haces, porque sabes que disfruto (a pesar de los reniegos) de mis charlas con los alumnos y alumnas. Sé del goce por ti, por tu risa y por tus historias…solo tu voz me despierta a estas horas largas. Solo tu voz y los recuerdos de nuestras charlas. Hace mucho que no logramos vernos por esa cámara pequeñita de estos celulares, hace varias noches que mi cuello se levanta torcido y rígido y respiro, me estiro y practico un poco de yoga para aliviar, para sanar.

Solo el goce me llevará a tu lado. Solo saberte bien y contenta. Caminar contigo, comprarnos uno de esos churros que mostraste en una foto o ir a una de las ferias juntas y ver, ver y ver y escucharte relatar la vida cómo solo tú lo haces. Además, está el contarte de Leita (como tú le dices y yo aprendí a usar), contarte que maneja mejor sus tiempos, camina mucho y hace sus excretas casi todos los días fuera. Contarte de cómo nos queremos y cómo me acompaña. Decirte que mira desde la puerta tu cuarto e intenta recordar (imagino yo). Que cuando escucha tu voz se da vueltas emocionada o busca dónde encontrarte. Decirte que su piel está bien y que cumplimos con las anotaciones en el calendario.

Me despierta la hora, el trajín y la tarea (lo sabes).

Me despierta pensar en Barcelona, tu nuevo territorio, tu goce ahora. Pensarte cada día y detener un poquito el tiempo en mi corazón para alcanzarte.

Que sea buena esta tarde, y la noche mejor.

Largas horas hasta encontrarnos mi amor.

 

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escribir y sale espuma

Todos estos días caminaré de puntas, con ganas de no hacer ruido, con el deseo de que no pase nada, todo quede igual y siga con esta vida, como quien le saca el jugo a una naranja y se quede con la cáscara delgada e insípida, la bote a un costadito y se tome en un respiro ese maravilloso sabor. Hoy nos preparé jugo de naranja, no lo colé y cuando ibas a preguntarme, se cruzaron nuestros ojos y lo tomaste en silencio, rapidito. He descubierto que guardas mis mejores secretos y que te cuelgas de ellos con esa mirada hermosa, y aguda. La mirada del pícaro, del pequeño, del inexperto y pequeño saltamontes. Qué sería de mí sin ti, qué sería de estas horas, este calor, las tareas y mis mañanas con tu cuerpito tibio al lado. Qué sería de tu padre que adora cada uno de tus gestos. Qué sería de él sin mí-también lo he pensado, qué sería de tu hermana y de tu hermano mayor. Qué haría sin ellos, cómo sería mi norte, adónde apuntaría.

Me quedo con el aire que respiro.

Me quedo con ese aire hasta que aguante.

Este cuerpo es terco-felizmente.

Allá ustedes,

yo no soy sin mí

sin la corriente que pasa por mis dedos

sin la risa con la que suelo despertar

sin la nostalgia frente a algunas canciones y películas

no soy.

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Veinticuatro horas y un poco más

“Estúpida” me decías, muy bajito, cuando a mí se me llenaban los ojos de lágrimas, cuando veíamos algo juntas, cuando te contaba o me contabas algo muy tierno, y luego largábamos a reír. Era cierto amor, yo no debía llorar o soltar las lágrimas tan pronto, debía aprender a sentir más despacio todo…otras veces cuando juntas conversábamos de la profundidad de esta vida, también llorábamos y alguna vez dejábamos que corra el llanto para limpiarnos, otras veces, yo te decía a ti “no llores más, o llora Felipito Tacatún, y otra vez aparecía la palabrota que yo decía o tú decías”, solo para ayudarnos. Hoy me he repetido que estas 24 horas que faltan para que viajes tan largo, que revises tu maleta, que veas qué falta, que veas también cómo está todo en casa, que abraces a tu hermanito, que te abrace el mayor con toda su alma (ahora que no estoy), no debo llorar porque tú estás feliz, te vas feliz, fuerte y segura, llena de planes e ideas, llena de ganas y de esfuerzo, me he repetido que te vas a una ciudad hermosa, que debo visitarte y colocar alguna plantita en tu ventana. Me he repetido que no hay que preocuparse, sino ocuparse…que ocuparé mis horas en trabajo para conversar por la noche contigo o cuando tengas fuerzas y ganas, que esperaré tus historias, que regaré las macetas y cuidaremos de Leia porque tú la amas, que cuidaré tus cosas, tus dibujos y libros… Y que espero, por el otro lado, descubran tu brillo, tu lealtad, tu inteligencia…así como por acá la mostraste a diario.

Me he repetido: Va a contarte todos los detalles. Mirarás por sus ojos la calle. Solo la rodeará gente buena, ella sabe elegirla. Trabajará mucho, estudiará y develará sus sueños. Paseará por el viejo continente, se encontrará con amigos, la van a engreír un poco, y ella será amable y buena como lo es siempre. No renegará, o por lo menos tendrá paciencia con los que no concuerden con ella. Buscará la forma de mediar o de negociar. Le hará bien a muchos, tanto, que luego la extrañarán. Entonces solo un abrazo nos reunirá, y pasará eso que siempre pienso cuando abrazo a los que amo, un poquito de ti traspasará la piel y un poquito de mí te dejaré en el corazón.

Con cuidado mi ‘mosquetera’, atenta y en guardia.

Te veo pronto, muy pronto. Te amo.

Enviado desde mi iPad

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me hubiera gustado

Me hubiera gustado contarte que ha crecido y que ahora ya está llegando a mis hombros, contarte que lee, silabeando, a veces, y otras, con mucha entonación…cuando reconoce la palabra, fluye como riachuelo, contarte que trabajamos en conjunto con el papi y que la cachorra está ayudando a manejar el estrés o lo multiplica, no importa…vivimos alegres por lo que va logrando el chiquito. Contarte, que estamos perseverando en los acuerdos por el aprendizaje, que cuesta ponerse de acuerdo, que eso recordarás sin dudas. Contarte que he aprendido más de Excel, temerosa, pero firme. Contarte que he visto poco a las chicas, que les he escrito de vez en cuando y que eso es lo que más lamento. Sé que mi hermana las ha convocado a su casa y han estado allí haciendo y deshaciendo comiditas… me gustaría decirte el color de pelo que tiene Paula o que la voz de Gab está más dulce cada vez. Las veo bien, aunque de lejos. Contarte que mi preciosa se irá, por fin, en unas semanas más a su viaje, cruzará fronteras y océanos, que marchará a pie firme, como casi todo lo que hace. Contarte que este último mes ha estado muy ocupada en una grabación y que yo he tratado de preparar, cada viernes, algo rico para cuando llegue. Contarte que mi chico viaja y viaja, se define como investigador, se plantea nuevas rutas empedradas, toma distancia de amores pasados y hurga, rebusca y, sobre todo, disfruta. Contarte que los tiempos que paso con ellos son pocos, que así va pasando la vida, a golpes. Contarte que ellos también están cargando ahora el tiempo de otra manera, que miran el mar con otros ojos, que tienen a quien amar a distancia. Contarte que mi viejita anda bien, que me alucina su pintura y afán por el detalle, ahora que la vista falla, está más emocionada y comprometida, sale a diario a sus caminatas, visita a sus hermanas…está buena y bien. Contarte que el año está por terminar, que los chicos han crecido, que hay criaturas que nos dejarán a fin de año y que apostaremos por ellos, principalmente. No extrañarías este tiempo, de correcciones y reuniones voraces, de padres angustiados, de niños revolucionados con sus notas, tareas y trabajos pendientes, ¿o lo extrañas? Contarte, que estoy en un afán de comer sano y bajar un poco los rollos de la barriga, que espero me ligue esto de caminar y caminar con Leia, y también lo que haga de caminata sola…no sé, contarte y contarte, así hasta que te vuelvas a reír de mis locuras o de mis historias o que te quedes un ratito para tomar un café en mi oficina o yo en la tuya y así, para tenerte un poquito más de tiempo, un poquito más.

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